domingo, febrero 28, 2010
Parábola del buen educador
jueves, enero 14, 2010
lunes, diciembre 14, 2009
Preparad el camino
martes, abril 28, 2009
Reconstruir el hombre
- Le llevará mucho tiempo, pensó el padre.
Pero al cabo de nios intantes, el niño volvió con el mundo bien organizado.
- ¿Cómo has sido capaz de realizarlo tan deprisa?, preguntó asombrado el padre.
- Muy fácil, papá,- repuso el pequeño- en el reverso estaba dibujado un hombre. He reconstruido primero al hombre y el mundo se ha ido articulando por sí mismo".
martes, diciembre 02, 2008
El barbero y Dios

-Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice..
-Pero, ¿por qué dice usted eso? - preguntó el cliente.
-Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe, o dígame, ¿Acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos, habría niños abandonados? Si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad, yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio. Acababa de abandonar la barbería cuando vio en la calle a un hombre con la barba y el pelo largo, al parecer hacía mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado. Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero. - ¿Sabe una cosa?, los barberos no existen.
-¿Cómo que no existen? - preguntó el barbero - si aquí estoy yo y soy barbero.
-¡No! -dijo el cliente - no existen porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.
-¡Ah!, los barberos sí existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mí.
-¡Exacto! -dijo el cliente - ese es el punto clave, Dios SÍ existe; lo que pasa es que las personas no van hacia Él y no le buscan, por eso hay tanto dolor y miseria.Busca a Dios y lo encontrará: Él ya te está esperando.
lunes, noviembre 17, 2008
Aprendiendo a ver. Paulo Coelho
"El rostro invisible
Un emperador dijo al rabino Yeoschoua ben Hanania: –Me gustaría mucho ver a vuestro Dios. –Es imposible –respondió el rabino. –¿Imposible? –replicó–. Entonces, ¿cómo voy a poder confiar mi vida a alguien a quien no puedo ver? –Muéstreme el bolsillo donde tiene guardado el amor por su mujer y déjeme pesarlo, para ver si es grande. –No sea tonto: nadie puede guardar el amor en un bolsillo. –El Sol es apenas una de las obras que el Señor colocó en el universo y, sin embargo, usted no puede verlo directamente. Tampoco puede ver el amor, pero sabe que es capaz de enamorarse de una mujer y confiarle su vida. ¿No le parece evidente que existen ciertas cosas en las que confiamos sin ver"
miércoles, febrero 20, 2008
La oveja negra

En aquel país el comercio sólo se practicaba en forma de embrollo, tanto por parte del que vendía como del que compraba. El gobierno era una asociación creada para delinquir en perjuicio de los súbditos. Y por su lado los súbditos sólo pensaban en defraudar al gobierno. La vida transcurría sin tropiezos y no había ni ricos ni pobres.
Pero he aquí que no se sabe cómo apareció en el país un hombre honrado. Por la noche, en lugar de salir con la bolsa y la linterna, se quedaba en casa fumando y leyendo novelas. Llegaban los ladrones, veían la luz encendida y no subían. Esto duró un tiempo; después hubo que darle a entender que si él quería vivir sin hacer nada no era una buena razón para no dejar hacer a los demás. Cada noche que pasaba en casa era una familia que no comía al día siguiente.
Frente a estas razones el hombre honrado no podía oponerse. También él empezó a salir por la noche para regresar al alba; pero no iba a robar. Era honrado, no había nada que hacer. Iba hasta el puente y se quedaba mirando pasar el agua. Volvía a casa y la encontraba saqueada.
En menos de una semana el hombre honrado se encontró sin un céntimo, sin tener qué comer, con la casa vacía.
Pero hasta ahí no había nada que decir porque era culpa suya; lo malo era que de ese modo suyo de proceder nacía un gran desorden.
Porque él se dejaba robar todo y entretanto no robaba a nadie; de modo que había alguien que al regresar al alba encontraba su casa intacta, la casa que él hubiera debido desvalijar.
El hecho es que al cabo de un tiempo los que no eran robados llegaron a ser más ricos que los otros y no quisieron seguir robando. Y por otro lado los que iban a robar a la casa del hombre honrado la encontraban siempre vacía; de modo que se volvían pobres.
Entre tanto, los que se habían vuelto ricos se acostumbraron también a ir al puente por la noche a ver correr el agua. Esto aumentó la confusión, porque hubo muchos otros que se hicieron ricos y muchos otros que se volvieron pobres.
Pero los ricos vieron que, yendo de noche al puente, al cabo de un tiempo se volverían pobres y pensaron: "Paguemos a los pobres para que vayan a robar por nuestra cuenta".
Se firmaron contratos, se establecieron los salarios, los porcentajes. Naturalmente siempre eran ladrones y trataban de engañarse unos a otros. Pero, como suele suceder, los ricos se hacían cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.
Había ricos tan ricos que ya no tenían necesidad de robar o de hacer robar para seguir siendo ricos. Pero si dejaban de robar se volvían pobres porque los pobres les robaban. Entonces, pagaron a los más pobres de los pobres para defender de los otros pobres sus propias casas y así fue como instituyeron la Policía y construyeron las cárceles.
De esa manera, pocos años después del advenimiento del hombre honrado ya no se hablaba de robar o de ser robados sino sólo de ricos o de pobres y, sin embargo, todos seguían siendo ladrones.
jueves, enero 17, 2008
Párabola del elefante
Estaban los tres ciegos ante el elefante.
Uno de ellos le palpó el rabo y dijo:
- Es una cuerda.
Otro ciego acarició una pata del elefante y opinó:
- Es una columna.
Y el tercer ciego apoyó la mano en el cuerpo del elefante y adivinó:
- Es una pared.
Así estamos: ciegos de nosotros, ciegos del mundo.
Desde que nacemos, nos entrenan para no ver más que pedacitos.
miércoles, octubre 31, 2007
Como el lápiz
El niñito miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le preguntó:Abuelo, ¿estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es por casualidad, una historia sobre mi?
El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto:
Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.
El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él, y preguntó: ¿Qué tiene de particular ese lápiz?
El abuelo le respondió: Todo depende en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo.
Primera cualidad: Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. Esta mano la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.
Segunda cualidad: De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribieno y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.
Tercera cualidad: El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que stá mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importnate para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta cualidad: Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.
Quinta cualidad: Siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta ser consciente de cada acción.
Paulo Coelho


